Me costó mucho, mentalmente, entrar en casa, siendo
consciente de que todo había cambiado.
Atravesé el umbral de la puerta despacio, muy despacio, con
miedo. Observé cada rincón, buscándola. Pero todo seguía como lo dejé la última
vez.
Cabizbaja subí hasta mi habitación, con el único deseo de
echar alas y poder escapar de aquel infierno, escapar donde no hubiera
recuerdos dolorosos por los que mis ojos se inundaran de lágrimas y mi alma se
doblara de dolor y pena.
Cuando llegué a la sala habían pasado algo más de veinte
minutos, lo que me llevó ducharme y cambiarme de ropa. Mis padres estaban
sentados uno frente al otro separados por una mesa, mi madre quedaba de frente
a la puerta y mi padre de espaldas.
-creo recordar que te dije cinco minutos.
De nuevo me habló sin mirarme siquiera.
-Lo siento, necesitaba una ducha.
Contesté mientras me dirigía a la única silla libre que
quedaba, situada entre mis progenitores.
-En la vida, primero se hace lo que se debe y después se
satisfacen las necesidades personales.
“vale papá, entonces ya entiendo la cara de palo de mamá”. Menos
mal que mi voz no pronunció mis pensamientos…tan sólo me limité a mirarle incrédula.
-Ya he pedido perdón…
-Los problemas no se arreglan disculpándose.
-Mirad, estoy agotada, si no tenéis nada que decirme, aparte
de consejos que jamás seguiré, me voy a dormir.
-No te he dado permiso para levantarte, ya te he dicho antes,
que teníamos que hablar contigo.
Fue entonces cuando caí en la cuenta de que sólo hablaba mi
padre, supe inmediatamente que no iban a ser buenas noticias. En casa funcionaban
como en el trabajo, mi padre se encargaba de los asuntos complicados, su papel
de “poli malo” lo disfrutaba, siempre he pensado que era por su complejo de
inferioridad, y al resolver estos asuntos le daba confianza, seguridad y
sensación de poder.
-Evelyn, he de comunicarte que, dado los últimos
acontecimientos, hemos tenido que tomar una decisión. El abogado de tu abuela,
nos ha dado un plazo de veinticuatro horas para desalojar la vivienda. Tu abuela
apuso una fecha para el uso y disfrute de su herencia y hasta que ese día no
llegue, nadie puede vivir en la casa, ni tocar su dinero, ni sus pertenencias.
Así que te mudarás a nuestra casa en Boston, terminarás allí tus estudios y vivirás
con Natalie, nuestra mujer de confianza, ella se ocupará de la casa y de ti.
Poner en tu conocimiento que ya tienes plaza en tu nuevo instituto y Natalie
está arriba empaquetando tus cosas.
Me quedé en estado de shock, no podía ser cierto lo que estaba
escuchando ¿Por qué haría eso mi abuela? ¿Por qué a Boston? Yo quería quedarme
en mi instituto, ansiaba enfrentarme al mundo entero.
-¿Boston? ¿Por qué no aquí? Ya tengo instituto, y mi vida
está aquí.
-Porque
para nosotros es más practico ese aeropuerto, y no cuestiones nuestras
decisiones. Será mejor que te acuestes mañana salimos a primera hora.
Pues está la cosa interesante, oyes.. jajajaajajaja
ResponderEliminarNá, que te he encontrado, y he decidido seguir la historia a ver qué tal. :)
Un beso, niña!!
muchas gracias, yo también te he leído y me he reído con tus relatos lo mismo que contigo jajajaajajajaja, sigue así de autentica besotes y gracias por leerme.
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