sábado, 26 de septiembre de 2015

Por aquellos momentos capitulo 1 parte 4

Ni un solo gesto de complicidad, ternura, compasión, comprensión… ¿qué no les cuestionara? No estaba de acuerdo, no quería eso para mí, ansiaba enfrentarme a él y decirle que no quería ir a ningún sitio, que me quedaría en Minnesota, sí o sí. Que les era más practico… ¿Qué más les daba? Ellos no iban a estar ni en un sitio ni en otro. Pero me fallaban las fuerzas, mi rebeldía estaba dormida, agotada, indispuesta en esos momentos.
En muchas ocasiones me preguntaba si en algún momento de sus vidas habían realmente deseado ser padres, porqué de ser así, era la peor decisión que habían tomado nunca.
Mi madre se levantó a la misma vez que yo.
-          Te acompaño a tu habitación.
Estaba tan aturdida, que no pude más que mirarla y comenzar a andar hacía mi cuarto, ni siquiera pude re usar de su indicación, no tenía fuerzas.
Al llegar a lo alto de las escaleras, me adelantó para llegar antes a la puerta de mi habitación y abrir la puerta.
Fue entonces cuando pude ver a una chica dentro, no llegaba a los treinta años, con el cabello castaño claro, recogido con una coleta, ojos azules enmarcados por unas ojeras que confesaban que llevaba un par de noches sin dormir, y vestía un estúpido uniforme de cuadros verdes y blancos. Estaba empaquetando mis pertenencias. Al oír la puerta de detuvo, adoptando una pose rígida, como si la presencia de mi madre la intimidara. Eso la encantaba, sentir ese poder de superioridad.
-          
           -Evelyn, ella es Natalie, la persona que vivirá contigo en Boston.
Natalie juntó sus manos y me saludó agachando la cabeza. Eso me enfureció.
-                  
                        -Encantada señorita Evelyn.
-                    -Lo mismo digo Natalie – la contesté con una sonrisa, mientras agarraba a mi madre del codo, llevándola a la puerta girándonos- ¿qué es esto? Yo no necesito sirvientes. Entiendo que alguien deba hacerse cargo de mí, pero no de ésta manera. No pienso entrar a formar parte de vuestro absurdo juego del aparentar. Yo no soy así, no soy como vosotros.
-                     - Evelyn Brooks, se educada. Siento recordarte que ya no vives con tu abuela, a partir de hoy, vivirás y harás lo que tu padre y yo estimemos oportuno. Los tres estamos de acuerdo en que sola no puedes vivir, y nuestro trabajo no nos permiten establecernos en un lugar fijo. No consentiré enfados, que te quede claro que me es totalmente indiferente tu opinión al respecto, así que, hazte un favor, ahorra fuerzas, saliva y acuéstate, pues mañana, como ya sabes, salimos pronto hacía el aeropuerto.
-                    -¿Sabes?, algún día, te aseguro, que recordarás estos momentos y te arrepentirás.
-                   - ¿Es una amenaza?
-                    - Tómatelo como un aviso, una premonición.
-                    - Pues guárdatelas.

Giró sobre sus talones y se marchó.
Entré en mi habitación y empecé a ayudar a Natalie a empaquetar lo que quedaba.
-                    -Señorita, no se moleste, ya lo hago yo.
-                    -Natalie, por favor, llámame Evy, entiendo que delante de mis padres no lo hagas, pero vamos a pasar mucho tiempo juntas y prefiero amistad en vez de sirvientes…por favor.
-                    -Como digas…
Metimos todo en cajas y nos fuimos cada una a nuestras respectivas camas.
Cuando el despertador sonó, no había dormido ni dos horas.
Estaba vistiéndome en el momento en el que Natalie tocó con sus nudillos mi puerta pidiendo permiso para entrar, asomó la cabeza hablándome desde allí.
-                    -Tus padres me dijeron que te levantara, están abajo, desayunando ya. ¿Necesitas que te ayude con algo?
-                   -No gracias, de verdad.
-                  -No tardes en bajar, están de mal humor. Tienes el desayuno en la mesa ya.

-                  - Gracias, en seguida bajo.

Cuando bajé, pude comprobar con mis propios ojos que lo que me dijo Natalie, sobre su mal humor, era cierto.
Ya estaban con los móviles y las Tablet sumergidos en su mundo favorito, el mundo del trabajo. Para ellos todo había acabado ya, ya había pasado todo.
No se molestaron en pensar como me sentiría yo. Seamos sinceros, tan solo fui yo la que perdió, perdí a mi abuela, mi casa, mi vida…y nadie se molestó en preguntar cómo estaba.
Esa empezaba a ser mi nueva vida.

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